Pecios del Mar Rojo, la inmersión en el Ulysses

El Ulysses, uno de los pecios emplemáticos del Mar Rojo, se construyó en 1871 en NewCastle, Inglaterra, por los astilleros Lesley y encargo de la Steamship Company, como parte de una serie de cargueros con nombre mitológico, como sus hermanos Aquiles, Ayax, Hector, Priamo y Menelao. descrito como un barco de vapor con casco de acero y monohélice, tenía 96 metros de eslora y 9 de manga, cargando 1900 toneladas a plena capacidad.
Ulysses, venerable pecio del Mar rojo

Ulysses, venerable pecio del Mar rojo

 

El hundimiento del Ulysses

 

El Ulysses cruzó el canal de Suez sin novedad, encontrándo un tiempo claro y calma chicha a la altura del arrecife de Shaab Alí. Esto, en contra de lo que pueda parecer, es lo peor que puede suceder en esta zona, pues la calma chica impide que las olas choque con los arrecifes, a escasos centímetros por debajo de la superficie del agua, lo que priva a los barcos y a sus vigias de la espuma blanca que los delata junto al sonido de la ola al romper, haciendolos peligrosamente invisibles.

A primera hora de la mañana del 16 de agosto de 1876, el Ulyses encalla en las cercanías de Gubal Seghir. A primera vista, el daño no parece grave y las bombas de achique parecen dominar la situación. El capitan del Ulyses, considerando el incidente como un leve contratiempo, decide esperar y esperar ayuda de cualquier barco cercano que pase por su ruta. A primeras horas de la tarde, el vapor inglés “Kerbala” intenta desencallar el barco. El capitán del Ulysses se niega a aligerar el barco echando parte de la carga por la borda, pensando que la marea será capaz de reflotar el barco. Ante esto, y viendo que los esfuerzos de su barco son inútiles por estar el Ulyses profundamente encallado, el capitán del “Kerbala” desiste, y promete dar aviso en Suez.

 

Mapa con la posicion de los pecios mas famosos de la ruta norte del Mar Rojo

Mapa con la posicion de los pecios mas famosos de la ruta norte del Mar Rojo

 

El Ulysses se mantuvo 4 días encallado mientas el agua y el coral iban ganado la batalla lentamente. El 20 de agosto, con fuerte oleaje, la popa se partió y el barco empezó a inundarse rápidamente, quedando la sala de motores y las calderas anegadas. El barco, estaba condenado. Desde Suez han llegado dos gabarras con personal indígena que intentan trasvasar la carga del buque a las gabarras auxiliares, ayudados por marineros del buque de guerra HMS Falcon, que estaba en las cercanías. Bajo un sol abrasador comienza el trasvase, pero las bombas emiezan a fallar y el mar no solo sigue embravecido sino que la situación empeora, debiendo las barcazas retirarse para no encallar también.

Durante dos semanas se trabajó en el rescate de la mercancía en condiciones muy difíciles, debiendo finalmente hacerse a mano a través del arrecife, ante la imposibilidad de abarloar las gabarras dado el peligro de hundimiento del Ulysses. El 5 de septiembre, finalmente, el barco comenzo a deslizarse hacia atrás debido al peso de la inundada popa y el barco se partió. La popa se deslizó a traves del arrecife donde hoy descansa a 28 metros de profundidad, mientras que el resto del buque quedó sobre el arrecife a merced de las olas, donde  poco a poco se fue dispersando por el fondo y la pared, por lo que la proa apenas se encuentra reconocible hoy en día..

Pecio Ulysses, Mar Rojo

Pecio Ulysses, Mar Rojo

 

Durante muchos años la identidad del pecio permaneció en duda, y no fue hasta finales de los años 80 cuando Peter collins obtuvo una valiosa información en forma de libros: “el diccionario de los desastres en el mar en la época de los vapores”. En el halló informes del Ulyses donde coincidian con total precisión las descipciones que del barco hacían del sistema de dirección y de los motores con los del pecio. Finalmente, el nombre de la compañia en una pieza de vajilla recuperada confirmó las sospechas sobre la identidad del barco.

Buceo en el mar rojo: La inmersión en el Ulysses

 

 

La popa, la parte más entera del barco, se encuentra en diagonal apoyada en el arrecife por el lado de babor subiendo desde una cota de 28 metros, con su hélice y timón prácticamente intactos y recubiertos de coral blando, formando unformidable cobijo para grandes meros que son habituales moradores del pecio, y su casco abierto al mar con las huesudas cuadernas y vigas de metal a modo de esqueleto marino. El casco, abierto al arrecife, es un lugar de avistamiento de rápidos atunes y jureles que merodean en busca de alimento, ya que una leve corriente hace el el pecio esté plagado de vida marina.
Comenzamos la inmersión por la popa, la parte mas profunda, donde la madera ha desaparecido totalmente y es posible una fácil penetración al interior de los restos a través de las cuadernas, recordando las vistas desde el interior al mítico Carnatic. En el interior podemos a día de hoy apreciar aún restos de la carga, los motores, el timón, y una bañera, presumiblemente la del capitán. Según vamos subiendo hacia la proa, salen a recibirnos auténticas nubes de peces cristal que solo se abren a su paso cuando un submarinista o un pez leon se acercan lentamente, pero sin desbandarse, manteniendo una perfecta formación.
Explorando el Ulysses

Explorando el Ulysses

Es frecuente encontrar también sobre los restos escorporas y peces cocodrílo de gran tamaño, con que ojo donde ponemos las manos. Una vez que salimos del interior aparecemos en lo que queda de la sección de proa, mas destrozada y apenas ya reconocible muy fundida con el arrecife, pero repleta de cirujanos, peces ballesta, morenas, fusileros y peces aguja. La verdad es que es dificil encontrar un pecio tan lleno de vida y tan diversa en tan corto espacio, añadiendo además que gubal es lugar de paso de delfines….
La increible vida y los brutales contraluces del barco, hacen que esta sea una de las inmersiones preferidas de los fotografos, así que tengamos un poco de paciencia si llevamos con nosotros alguno en el grupo, porque el sitio lo merece 🙂
Ojo siempre al azul. En la zona de Gubal es frecuentes observar pequeños grupos de delfines que vienen a curiosear la actividad de los buceadores y que convierten sin duda la inmersión más aburrida en una experiencia inolvidable.

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