Pecios del Mar Rojo, la inmersión en el Rosalie Moller

El Mar Rojo alberga infinidad de pecios, entre ellos, el mundialmente famoso SS.Thistlegorm. En el post de hoy, vamos a contar la historia del que es llamado su gemelo, el Rosalie Moller, otro famoso pecio de la II GM y paraiso de los buceadores TEK por su profundidad entre los 30 y los 50 metros, lo que permite hacer largas inmersiónes con bibotella  sin necesidad de decos monstruosas. Situado entre las islas de Gubal y Qislum, muy cerca del Bluff point y al norte de Hurghada, descansa en posición de navegación este pedazo de historia de la segunda guerra mundial muy apreciado por los amentes de los pecios.

La historia del Rosalie Moller

 

El Rosalie Moller fue construido en Glasgow, Escocia, en 1910, y botado ese mismo año con el nombre de “Francis”. Es un amplio carguero de cinco bodegas, con 108 metros de eslora y un motor de vapor de triple expansión que le da la increible velocidad para la época de 11 nudos. Comienza su vida laboral como barco carbonero entre gales e inglaterra, hasta que  en 1931 es vendido a la Reeder Moller Line sueca, que lo rebautiza con el nombre de Rosalie Moller, y lo destina durante los siguientes años a operar carga en la costa de china, entre Shangai y Tsingtao. En 1939, ante la amenza japonesa en el pacifico y con una guerra en Europa en ciernes, es requisado por el ministerio de la guerra y destinado bajo el mando del capitan J.Byrne al suministro de carbon entre las bases navales británicas.

Rosalie moller

Rosalie Moller

 

En 1939, tras el estallido de la guerra en europa el Rosalie Moller cambia de escenario, siendo destinado al transporte de carbón a Gibraltar principalmente, importantísimo enclave para la marina británica en el mediterráneo, llegando en alguna arriesgada misión hasta la sitiada isla de Malta.

Tras dos años sorteando submarinos alemanes sin un rasguño, en 1941 cambia nuevamente de escenario y es destinado al transporte de carbón al puerto de Alejandría. Con un mediterraneo en manos de la marina italiana y dominada por los bombarderos de medio alcance alemanes desplegados en sicilia y tunez, sólo quedaba la ruta del cabo de Buena Esperanza, circunvalando África y arriesgandose a ser atrapado por los submarinos nazis. Tras efectuar dos paradas técnicas en Durban y Adén, el Rosalie Moller llega al mar rojo a comienzos de octubre, ordenándosele esperar en el Fondeadero H, en las cercanías del estrecho de Gubal, en una zona aparentemente a salvo de submarinos enemigos y normalmente alejada del radio de acción habitual de la luftwaffe alemana.

Heinkel He 111

Heinkel He 111

 

Debido a un ataque aereo por parte de bombarderos alemanes al canal de suez, dos transportes colisionaron y el tráfico de mercantes está detenido hasta que el canal sea despejado de nuevo. Como el S.S.Thistlegorm y tantos otros mercantes, queda a la espera. El día 6 de octubre, dos bombarderos Heinkel He 111 en misión de búsqueda del trasatlántico Queen Mary, que el espionaje alemán creia por la zona, atestado de tropas de refuerzo para el 8º ejercito británico, localizan y hunden al S.S.Thistlegorm a pocas millas de distancia. A su regreso a la base, uno de los tripulantes de los bombarderos ve, claramente iluminado por la luz de la luna, al Rosalie Moller fondeado cerca del estrecho de Gubal.

El día 8 de octubre, a medianoche, dos explosiones sacuden la bodega número 4 del Rosalie Moller dañando gravemente  el lado de estribor, por el que inmediatamente comienza a entrar agua que inunda la bodega. Los bombarderos Heinkel alemanes han vuelto y han completado su trabajo. No han hallado al Queen Mary, pero han hundido dos importantes mercantes en tan sólo dos días. El Rosalie Moller se hunde rápidamente, al empezarse a inundar sus bodegas a causa de la explosión. A pesar de ello, el agua y la carga hace que el buque simplemente se inunde y se hunda sin volcar, lo que permitió una rápida evacuación de la tripulación en los botes salvavidas, perdiéndose en el ataque las vidas de tan sólo dos marineros.

Proa de Rosalie Moller

Proa de Rosalie Moller

 

El pecio permaneció oculto bajo el agua hasta 1998, ya que un transporte llamado Francis y de similares caracteristicas fue rescatado en la década de los 50, por lo que durante muchos años se pensó que el Rosalie Moller había sido rescatado y desguazado, hasta que una investigación posterior localizó el barco.

La inmersión en el Rosalie Moller

 

El Rosalie Moller se encuentra en muy buen estado debido a su tardío descubrimiento, a su profundidad, algo superior a la habitual de buceo recreativo en las rutas del mar rojo, y a no estar incluido precisamente por esto en dichas rutas, lo que hace que su deterioro por la acción de buceadores sea mucho menor. El pecio se haya en posición de navegación, asentado sobre un fondo de arena entre los 45 y 50 metros de profundidad. Alcanzamos los palos del buque a una cota de 17 metros, mientras que la cubierta la encontramos en una cota de entre 30 y 35 metros.

Plano de la inmersión del Rosalie Moller

Plano de la inmersión del Rosalie Moller. Haz click para ampliar.

 

El barco esta casi intacto con sus mástiles aún ergidos desde el fondo, refugio de grandes bancos de peces cristal. Tan sólo la chimenea del buque, con la gran “M” de la Moller line, se encuentra derrumbada sobre la cubierta número 3, posiblemente debido a la acción de algúna red de pesca. La proa es refugio habitual de grandes meros, mientras en en la zona de popa es territorio de enormes peces león. Pueden verse bancos de carangidos y túnidos, y no es descabellado el encuentro con algún tiburon, pero la mala visibilidad hacen que la vida no sea la protagonista de esta inmersión.
Bodegas de Carga del Rosalie Moller

Bodegas de Carga del Rosalie Moller

El barco se halla totalmente colonizado por coral duro y blando, y sus bodegas son visitables al haber desaparecido las escotillas, y su carga de carbón es aun visible pero no reviste ningún interés. Más curioso de ver son su cocina con las sartenes aún colgando, la enfermería, el puente de mando y la sala de máquinas, todas en la cubierta principal, aunque toda la madera ya ha desaparecido hace años, lo que hace muy facil su acceso. En la popa, la parte más profunda, encontramos el enorme timón y la hélice a una cota de 48 metros de profundidad, por lo que no es recomendable su visita sin tener la titulación y experiencia adecuada, y guardando las debidas precauciones respecto a la mezcla de aire que usamos y al tiempo de fondo, asegurándonos siempre de contar con suficiente margen en caso de tener que hacer una parada de Deco.
El Rosalie Moller

El Rosalie Moller

La inmersión del Rosalie Moller no es sencilla, debido a la profundidad y a la mala visibilidad que suele reinar en el pecio, rondando los 12 o 15 metros en horizontal. Esta inmersión sólo suele programarse en rutas dedicadas a pecios exclusivamente y que exige una titulación y experiencia previas, ya que no olvidemos que en los safaris del mar rojo, el buceo sólo se considera recreativo hasta los 30 metros, y que para bajar a más profundidad hay que pedir permisos y acreditar titulaciones especiales. Estos límites pueden considerarse demasiado estrictos cuando un buceador recreativo con titulación adecuada puede bajar sin problemas hasta la cota de los 40 metros sin demasiadas explicaciones, pero si empezamos a pensar la enorme cantidad de turistas que bucean en el Mar Rojo cada día y los poquísimos incidentes que hay, estas normas de seguridad tan estrictas empiezan a tomar sentido.

 

Os dejo con el vídeo de la inmersión. Que lo disfruteis.

1 comentario en «Pecios del Mar Rojo, la inmersión en el Rosalie Moller»

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