Pecios del Mar Rojo: la inmersión en el Carnatic

Una de las mejores cosas de bucear en el mar rojo son sus pecios. Sha´ab Abú Nuhas, un pequeño arrecife  en medio del mar Rojo cuyo borde sobresale a apenas un metro de profundidad, sin grandes islas ni otros arrecifes alrededor, es un cementario de barcos. Cuando ya parecía que habían pasado lo peor, 4 capitanes se dieron de bruces con el arrecife, quedando hoy los restos de sus barcos alineados en perfecta formación en su cara norte, para desgracia de sus navieras y delicia de los buceadores. El Carnatic reposa hoy a apenas 60 metros hacia el este del Giannis D, otro famoso pecio cuyo choque fue, mas de 120 años mas tarde, casi un calco.

 


 

El Carnatic, uno de los pecios mas emblemáticos del Mar Rojo, se hundió en el arrecife de Sha´ab Abu Nuhas en 1869 y es uno de los pecios mas antiguos del mar rojo y del mundo…Estamos hablando de un pedazo sumergido de historia de hace mas de 150 años, y con unos hechos acaecidos durante su hundimiento que ponen los pelos de punta. Aunque a los buceadores nos encantan los barcos hundidos, no debemos olvidar que tras casi todo hundimiento hay una tragedia, y esta, la del Carnatic, es una de las mayores del mar Rojo.

La historia del barco: el Carnatic.

El Carnatic fue construido en  Londres por la compañía “Samuda Brothers” en 1862.  El navío tenia una manga de 12 metros y una eslora de 89, cargando 1800 toneladas. A pesar de ello, era uno de los navíos mas rápidos de la época al combinar un potente motor de vapor de 4 cilindros con la potencia del viento que le daban sus dos mástiles de 19 metros. Esta combinación hacia de este tipo de barcos que fuesen muy usados para el servicio postal debido a su regularidad, ya que la combinación vapor-velamen hacía que no dependiesen del viento. En concreto, el Carnatic, una de las goletas más rápidas de su época, llegó a realizar la travesía Southampton – Ceilán en apenas 50 días.



SS Carnatic

SS Carnatic

 

Cargaba tanto mercacías como pasajeros, aunque como es normal en los barcos mixtos, esto sucedía sólo ocasionalmente, al no estar especialmente preparados para ello y no contar con las comodidades que podrían encontrarse en un buque de transporte de pasajeros.

En la década de 1860, el Canal de suez estaba aún en construcción, por lo que todos el comercio hacia la india británica, las indias portuguesas y holandesas y China desde europa se hacía principalmente en dos travesías: Primera travesía desde Londres hasta Alejandría, donde se descargaba la mercancía y se transportaba por tierra hasta Suez, donde se volvía a embarcar en el navío definitivo que la transportaría hasta su destino final, ahorrándose con este sistema el tener que circunvalar toda África, evitando además el peligroso cruce del Cabo de Buena Esperanza. El Carnatic estuvo varios años sirviendo entre Suez y Bombay en lo que en la época se llamaba “La Carrera de las Especias”, ya que el que primero llegaba  con su mercacía a londres fijaba el precio y obtenía la mayor ganancia.

Sin embargo, en 1869 se inaguró el canal de Suez, y el Carnatic fue uno de los primeros buques en cruzarlo. Sin embargo, debido a la novedad y  al provisional poco calado del canal, durante un tiempo se siguió empleando el mismo sistema de desembarcar en Alejandría y embarcar en Suez para evitar accidentes que bloqueasen el canal, aunque esta vez, sin necesidad de cambiar de barco.

 

La popa del Carnatic

La popa del Carnatic

 

El último viaje del Carnatic:

En 1869, el Carnatic estaba al mando del capitán Philip Button Jones, un marino de 39 años de amplia experiencia, perfecto conocedor de aquellas aguas, y que había obtenido el título de capitan 11 años antes, pero que contaba con una tripulación muy verde, sobre todo entre los oficiales. Poco imaginaba el capitán Jones al salir de Suez en la mañana del 12 de Septiembre que aquel iba a ser el último viaje de su amado barco. Viajaban esta vez hacia la India, portando un valioso cargamento de algodón egipcio, vino de oporto, y sobre todo, láminas de cobre y  40.000 libras en monedas de oro, destinadas a la casa de moneda de la India, además de correo y 34 pasajeros.

Tras un buen ritmo de navegación durante todo el día, y una vez atravesado el área mas peligrosa del estrecho de Tirán, el capitan Jones cedió el mando a su segundo con órdenes estrictas de seguir el rumbo prefijado. La noche era clara y el mar estaba en calma, lo que no favorecía el avistamiento de bajíos o arrecifes por la ausencia de espuma y olas. Al parecer, una desviación de 5 grados en el rumbo establecido por el capitán Jones debido a la impericia de su segundo, provocan el desastre. Pasada la media noche, los vigías alertan de escollos muy cerca del lado de estribor y avisan a gritos intentando corregir el rumbo pero ya es tarde. El Carnatic colisiona a toda velocidad contra el borde del arrecife de Abu Nuhas, abriendo una brecha de unos 7 metros en el costado de estribor del casco y quedando embarrancado encima del borde del arrecife.

Constatada la tragedia a subir a cubierta, despertado por el brusco choque, el capitán Jones intenta poner a salvo a los pasajeros y la mayor parte del cargamento posible. Ante la situación de tener que desembarcar a pasajeros y tripulación en un arrecife perdido en medio del Mar Rojo, sin tierra firme cercana, y pensando que el choque había provocado daños graves pero no irreparables, ordena a todos los pasajeros subir a cubierta en prevision de una evacuación, pero intenta en primer lugar salvar el barco. El Carnatic, que empezaba a inundarse por la proa, vio un poco mejorada su situación cuando el capitán Jones ordeno poner en marcha las bombas de achique y empezar a tirar los fardos de algodón por la borda en un intento de aligerar el barco y  tratar de desencallarlo, como había hecho un par de semanas atrás al encallar en unos bajíos de arena cerca de Alejandría.

el carnatic en la actualidad

el carnatic en la actualidad

La situación se sostuvo así durante toda la noche y todo el día siguiente, mientras parte de los pasajeros, con cada vez mas miedo a hundirse con el barco, imploraban al Capitan Jones para que los desembarcase en el arrecife, a lo que este se negaba. Jones sabía que el “Sumatra”, navío de su misma compañía, le seguía por su misma ruta con una diferencia de dos días, y esperaba avistarlo de un momento a otro. A Jones le parecía mas seguro que el Sumatra se abarloase al Carnatic, o que fondease cerca y que se pudiera hacer un traslado seguro de un navío a otro, tanto de los pasajeros, como de su valioso cargamento. Sin embargo, Jones no tenía posibilidad de saber que la mercancía destinada al Sumatra llevaba un retraso de 4 días, por lo que este aún seguía anclado en Suez.

 

 

El hundimiento del Carnatic:

36 horas despues del choque, el agua empezó a ganar la batalla a las bombas de achique y el barco empezó a  pivotar sobre su quilla, debido al peso del agua almacenada en la proa. Los pasajeros, asustados, volvieron a implorar al capitán que les desembarcase, pero Jones, con calma glacial, e infravalorando notablemente las heridas que había sufrido su navío en su espina dorsal, ordenó que sirvieran la cena a los pasajeros con total normalidad. Para muchos de ellos, sería la última de sus vidas.

El Hundimiento del Carnatic

El Hundimiento del Carnatic

A las 2 de la mañána, el agua anegó las calderas, quedándose el buque sin electricidad. Jones seguía esperando la llegada del Sumatra. El tiempo empeoró por la noche, los pasajeros imploraban al capitán, mientras las olas golpeaban cada vez mas el inundado navío. Aun así, Jones, con flema victoriana, se resistió un día más.

Finalmente, a media mañana del día 15, con las bodegas completamente inundadas, las olas azotando el costado del cada vez mas escorado Carnatic, el capitán Jones se da por vencido y da la orden de desembarcar a los pasajeros y abandonar el barco. Sin embargo, ya es tarde. Justo cuando las primeras mujeres y niños embarcaban en los botes salvavidas, se oyó un inmenso crujido que heló la sangre de todos, pasajeros y tripulación. El Carnatic se había partido por la mitad, hundiendose rápidamente la popa, y con ella 5 pasajeros y 26 miembros de la tripulación.

La parte de proa, embarracada en la parte superior del arrecife, se bamboleaba al compas del viento y de las olas mientras pasajeros y tripulación trataban de salvar sus vidas entre una maraña de velas rotas, jarcias caidas y maderas sueltas. Muchos de los que cayeron al agua al partirse el barco en dos, murieron aspirados por las corrientes que creó la popa al hundirse. El resto de pasajeros, penosamente y de uno en uno, fue embarcado a duras penas en las lanchas de salvamento restantes y finalmente con todos los supervivientes embarcados, incluido el capitán Jones, las lanchas empezaron a remar en dirección a la cercana Isla de Shadwan, a apenas 3 millas de distancia. Tras los remos, los supervivientes pudieron comprobar como los restos de la proa, sobre los que estaban apenas hacia unos minutos, se hundían tambien siguiendo la pared del arrecife por el mismo camino que la popa lo había hecho un rato antes.

Tras una dura travesía con el mar muy agitado, llegaron a la isla, donde por fín les sonrió un poco la suerte. Varios fardos de algodón estaban embarrancados en la orilla, y su interior estaba seco, lo que les permitió encender un fuego con el que calentarse, y gracias al cual, fueron avistados y rescatados, esta vez sí, por el Sumatra, día y medio mas tarde, que los recogió al ver el humo, y dando media vuelta, puso rumbo a Suez para descargar a los supervivientes.

34 personas entre marinos y pasajeros perdieron la vida en el hundimiento del Carnatic. Jones fue juzgado en Inglaterra por la Junta de la Marina Mercante, la cual atendió a sus razones, siendo condenado solo a 9 meses de inhabilitación. Sin embargo, el Capitán Jones, apesadumbrado por lo sucedido, nunca volvió a hacerse a la Mar.

 

EL pecio del Carnatic

EL pecio del Carnatic

 

 

El rescate del cargamento del Carnatic

 

El cargamento del Carnatic era valioso y durante las dos semanas siguientes al hundimiento se llevaron a cabo tareas de rescate en el pecio con técnicas innovadoras para la épòca, auspiciadas por la compañía aseguradora del cargamento, la Lloyd´s, como el empleo de buzos con escafandra y aire suministrado desde la superficie, siendo la primera vez que se utilizaba este sistema en un rescate, motivado sin duda por lo valioso del cargamento, el equivalente a 1 millon de los actuales euros. El barco de Rescate llegó a la zona el 29 de Septiembre, pero debido al mal tiempo únicamente pudo localizar los restos, no pudiendo hacer el buzo su primera inmersión hasta el 15 de octubre.

Buzo con escafandra

Buzo con escafandra

El buzo, se encontró en la primera inmersión con el fatal balance de la tragedia. Mientras descendía al interior del buque, pudo ver con claridad los cadáveres de los infortunados ahogados, uno de los cuales estaba mirando hacia afuera desde un ojo de buey, en un último intento de aferrarse a la vida. El primer cuerpo se recupera de la sala del correo, así como las sacas y relojes de pulsera que había en la caja fuerte. El buzo hubo de derribar una mampara interiór para poder acceder al resto de las salas, recuperando a lo largo de la semana 8 sacas de correo mas. La primera caja de oro fue recuperada el 26 de octubre y el Salvamento se dió por concluido el 8 de noviembre.

El capitan Horace Grant, al mando del barco de salvamento, en un principio ahuyentó a los buceadores locales que merodeaban en el pecio, pero pronto no le quedó mas remedio que usar su pericia, ya que únicamente disponía de un buzo, un tal Stephen Saffrey. Así, numerosos lingotes de cobre fueron localizados y  sacados a la superficie gracias a pescadores locales que se sumergían a mas de 20 metros de profundidad sin mas equipo que una soga atada a la cintura. El cargamento, o al menos el oro y el cobre, fue rescatado en su totalidad, pese a lo cual aun sobrevuela por el barco la leyenda de que contiene un tesoro hundido.

El barco permaneció mas de un siglo olvidado hasta que el hundimiento del Ghiannis D en 1983, a apenas 60 metros de distancia del Carnatic, provocó su “redescubrimiento” y su buceo intensivo por buceadores recreativos de todo el mundo.

 

La inmersión en el Carnatic:

 

A la inmersión en este pécio está abierta a buceadores de todos los niveles, pues la profundidad máxima no supera los 27 metros en la popa y el timón, su parte mas profunda. El barco esta partido en dos por la mitad, con la parte media muy destrozada pero con las partes de proa y popa bastante enteras tras 150 años bajo el agua, lo que dice mucho de la fortaleza y resistencia de este gran buque. El barco esta caido sobre el costado de Babor, quedando su lado de estribor mirando hacia la superficie y la pared, y con los dos mástiles, perfectamente reconocibles, tumbados en la arena y perdiendose hacia el azul.

Como ya hemos dicho, este es uno de los pecios mas antiguos del mar rojo, y eso se nota en su estructura, colonizada en buena parte por corales y esponjas que no tenemos ocasión de observar en pecios mas recientes.

Mapa del Carnatic

Mapa del Carnatic

La inmersión suele comenzar en la pared tras la que se apoya los restos del navío. Desde ahi vamos bajando en diagonal por la pared hasta su proa, a unos 20 metros de profundidad, la cual rodeamos y es cuando podemos ver el Carnatic en su esplendor. Del barco queda el casco y las cuadernas sobre las cuales se sustentabla la tablazón de madera de los suelos, que naturalmente a desaparecido, por lo que podrémos penetrar y salir del barco en cualquier instante. Paseando por su interior estaremos observando todo el rato unos increibles contraluces, mientras observamos con la ayuda del foco los restos del casco, habitados por abundantes peces león, y colonías muy numerosas de peces cristal, haciendo de esta inmersión un lugar único para los amantes de la fotografía submarina.

La zona de proa es la que la mayoría recomienda como mas atractiva, y donde podemos reconocer entre los restos del casco las botellas de vino que formaban parte de su cargamento, por lo que podemos iniciar la penetración por ahi, salir por la zona central, la parte que menos interes tiene por ser la mas destrozada, y seguir hasta la popa por el exterior, siendo esta la parte mas profunda, a 27 metros, tras lo cual, y dependiendo nuestro consumo de aire, podremos dar la vuelta siguiendo el mismo camino que hemos realizado a la ida, o subir directamente por la pared del arrecife sobre el barco, hasta una cota que nos permita realizar nuestra parada de seguridad.

 

¡Ojo a los enganchones en el Carnatic!

¡Ojo a los enganchones en el Carnatic!

 

Una inmersión que nos lleva a otra época, a una gran tragedia, pero q ue gracias a la cual podemos observar sin duda uno de los pedazos de historia mas hermoso del Mar Rojo. Que lo disfruteis….

PD . Me advierten en Meneame de un curioso detalle: En la novela de Julio Verne “La vuelta al mundo en 80 días”, Phileas Phogg pierde el vapor de Yohokama a San Francisco, Dicho vapor era de tipo similar a nuestro barco, mixto de vapor y vela. El nombre del vapor de la novela: “Carnatic”. ¿Coincidencia? Seguramente no. la novela se publicó en 1872, apenas un par de años mas tarde del hundimiento del Carnatic Real, y es muy probable que el barco de la novela estuviera inspirado en el barco real….:-)

 

 

1 comentario en «Pecios del Mar Rojo: la inmersión en el Carnatic»

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