Buceo en el Mar Rojo, la inmersión en el Kingston

 

Volvemos al mar rojo esta semana con otro de sus pecios más famosos y antiguos, el Kingston. Al sur de Sha´ab Alí, y a pocas millas del SS Thistlegorm, reposa este pecio en medio de uno de los jardines de coral más hermosos del norte del mar rojo. Este pecio también es conocido como el “Sara H”, debido a que fué redescubierto en la década de los 90 por el buzo Shlomo Cohen mientras hacía su “Guía para buzos del Mar Rojo”. El pecio llevaba tantos años sumergido que no pudo hallar información sobre el de ninguno de los buceadores locales con los que habló para informarse, por lo que provisionalmente le puso el nombre de su mujer, Sarah, y la H correspondiente a la inicial de su primer apellido, y así fue conocido durante años hasta que una investigación posterior identificó correctamente el barco.

 

Shag Rock

Shag Rock

 

La historia y el hundimiento del Kinsgton

 

El Kingston fue construido en en Sunderland, Gran bretaña, por la compañia Oswald en 1871. Como el Carnatic, era un barco mixto de vapor y vela, que alcanzaba los 11 nudos gracias a la ayuda de su motor de dos cilindros. con sus 80 metros de eslora y 10 de manga, era un barco elegante de carga con capacidad para casi 1500 toneladas.

 

El pecio del Kinsgton hoy en día

El pecio del Kinsgton hoy en día

 

La mañana del 28 de enero de 1881, el Kingston, al mando del capitán T.R.Cousins y con una tripulación de 25 hombres, salió del puerto de Cardiff con destino a Adén con 1200 toneladas de carbón en sus bodegas, a través del mediterráneo y del canal de suez, inaugurado  12 años antes, lo que permitía acortar la ruta hacia el cuerno de África, la India y las colonias orientales en varias semanas. Unas semanas mas tarde, el 16 de febrero, el barco zarpa de Port Said destino Suez. Cousins sabe que las aguas que rodean al estrecho y la travesía a través de este son traicioneras, así que decide continuar el mando del buque hasta que el paso del estrecho ya casi ha finalizado. Cuando cree que lo peor ya ha pasado, da instrucciones precisas a su segundo y le cede el mando, retirándose a descansar a su camarote. El tiempo era nublado pero bueno, y el mar está en calma. Ha estado despierto durante dos días….

En la medianoche del 18 de Febrero el Kingston golpea Shag Rock y queda encallado en el arrecife. Cousins regresa inmediatamente al puente de mando sobresaltado por el estruendo del choque y se pone al mando. Durante las siguientes 40 horas la tripulación intenta salvar el buque taponando la grieta y achicando el agua de las bodegas, pero a pesar de todo el esfuerzo, no tarda en darse cuenta de que es inútil. La carga es tirada por la borda, y se ponen los motores toda atrás para intentar desembarrancarlo, sin éxito. El vapor “Ward” se acerca al Kingston ofreciendo pasaje a su tripulación, aunque declinando intentar remolcar el barco para desencallarlo.

 

La popa del Kingston

La popa del Kingston

 

Sabiendo que está en una zona muy transitada y que no tardará en llegar ayuda, el capitán intenta mantener el barco a flote todo lo posible, mientras siguen intentando vaciar las bodegas del barco tirando el carbon por la borda. El vapor Columbian intenta desencallarlo atando una soga a la popa del Kingston, sin éxito.  El día 19 el Kingston comienza a llenarse de agua rápidamente y finalmente  se parte, mientras la popa comienza a hundirse, deslizandose suavemente por el arrecife. En apenas dos horas, el kingston se hundió y sólamente los mástiles eran visibles. 16 hombres habían sido puestos a salvo ya embarcados en el vapor “Almora”, mientras que el el comenadante, el jefe de máquinas y 5 tripulantes más estuvieron en el barco hasta el último segundo, siendo finalmente recogidos por el Transporte “Strathmore” y puestos a salvo en Suez unas horas más tarde.

 

La inmersión en el Kingston

El Kingston se encuentra en posición de navegación contra el arrecife de Shag Rock, rodeado de uno de los jardines de coral mas bellos de la ruta norte, y totalmente integrado en el mismo pues el pecio está recubierto de coral duro y blando en su totalidad. En los alrededores del pecio podemos encontrar coral y esponjas de todo tipo en muy buenas condiciones, y enormes corales de mesa en los que rayas moteadas y grandes morenas hallan cobijo y descanso. La inmersión es poco profunda, ya que el pecio se encuentra en cotas entre los 8 y los 16 metros, por lo que podemos admirar los colores del arrecife en todo su esplendor.

 

Plano de la inmersión, haz click para ampliar

Plano de la inmersión, haz click para ampliar

 

La inmersión en el pecio es muy breve y no reviste ninguna dificultad ya que se encuentra totalmente abierto al haber desaparecido toda la madera de las cubiertas. El pecio se encuentra muy destrozado y solo permanece reconocible el casco en la popa, las cuadernas de metal y partes de las calderas de vapor y los motores, por lo que podremos dedicar mas de la mitad del tiempo de inmersión en recorrer los alrededores. Por las tardes es frecuente que bancos de pelágicos se concentren en la popa del barco, atraido por las frecuentes corrientes de la zona. La zona de proa se encuentra totalmente destrozada e integrada en el arrecife, mientras que la popa y la helice, la parte más profunda de la inmersión, se encuentran casi intactas y son buen escenario para fotógrafos de ambiente y macro, pues el casco suele albergar numerosos nudibranquios.

Ojo con estas corrientes, ya que son frecuentes, se levantan de improviso y suelen ser bastante fuertes. Dependiendo de la intensidad de la misma, tendremos la opción de abortar la inmersión y regresar al barco por el cabo de fondeo, o bien si es moderada, podemos aprovechar para dejarnos llevar por ella mientras difrutamos del arrecife, aunque indudablemente, la parte mas bonita y con más vida se concentra en los alrededores del barco. Precisamente por esto, es totalmente recomendable bajar a la inmersión con la boya de señalización.

 

Cuidado con los territoriales peces cirujanos...

Cuidado con los territoriales peces cirujanos…

 

Como curiosidad, resulta interesante ver el comportamiento de los peces cirujano que pueblan el pecio. Estos, muy territoriales, no soportan que los buceadores toquen “su pecio”, por lo que podemos comprobar que con solo poner la mano en alguno de los listones, si hay cirujanos cerca “vendrán a por nosotros” a intentar mordisquearnos los dedos…..Situación que automáticamente se paraliza en el momento que levantamos la mano, volviendose a comportar los cirujanos con total indiferencia hacia el buceador como si nunca hubiera pasado nada…:-)

Que lo disfruteis, y si os ha gustado,¡ no dudeis en compartirlo!

 

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